Que llueva, que llueva.

Pongo en remojo estas hojas como llamas, de esta planta que es muy vieja y ya ha visto el mundo arder y pienso: que llueva, que llueva… que caiga un chaparrón con azúcar y turrón y ayude a toda la gente que con su cuerpo está protegiendo a otros cuerpos. Que empape el suelo y puedan parar, toser ceniza, llorar. Que se hagan charcos para que beban los sapos. Deseo poder invocar a las nubes con mi mente, tener el poder de las brujas. Que se quede quieto el aire que me ha volado las hojas varias veces porque es el mismo que está alimentando brasas aquí y allá en mi montaña. Que los fuegos se apaguen bien y mucho antes de empezar el verano.